miércoles, 4 de julio de 2012

Salgamos a matar hoy!!



Si estás perdiendo el tiempo agarra un limpia piscina de esos largos y péscalo, porque ya basta de esto, basta  de dejar que el culo se ponga cuadrado frente a una pantalla, basta de hacer lo que está bien si está tan mal. Dejemos de condenarnos a lo que no tenemos claro y vivámoslo, dejemos de tener tanto miedo a los otros, a los bichos, a darse cuenta que no era tan así como pensábamos. 
Que mierda importa que mañana nos despertemos sin saber que hacer, si desde ahí se parten haciendo lo que nos hará arrugarnos de risa. Mientras escribo esto me quiero mover, ya no soporto las caras cómodas y reconozco que me paralicé, busqué mal, seguí el caminito de las migas de pan, me caí al charco y ya estaba llena de guarisapos cuando me acordé que tengo botas de agua para meterme al mar, que lo mejor que hago es delirar, que sé lo que es el dolor de neuronas y el dolor de tripas de tanta risa, sé lo que es un lunar real y que tengo claro que quiero hacer algo que me guste, no que te guste a ti, que no quiero ser famosa pero quiero que me recuerdes y que no quiero que sigas mi peinado más siempre quiero que se te paren los pelos. Eso quiero, dejar de tener 2 ojos, dejar de caminar y correr un rato por el piso recién mojado. Y que saben ustedes de las motivaciones y de lo que cada uno quiere hacer, este es el momento donde nos sentamos a tomar un café con nosotros mismos y nos alejamos de lo que éramos para hacer realmente lo que necesitamos, lo que el cuerpo nos pide, porque se me apareció un duende en un sueño y me dijo que cuando pisara esa cuota de felicidad saltara arriba de ella para ser feliz de por vida y eso es lo que me merezco, saltar hasta que me salgan músculos!! no te conformes te lo ruego me dijo, luego chocó sus zapatos de terraplén y se fue. 

Y es que me cansé de haber querido ser como 
alguien más, me cansé de las motivaciones farsantes, del reconocimiento al peo, del raro, del extraño, me cansé de que prendan la luz a las 5 de la tarde porque en la oficina está oscuro, no quiero estar encerrada en paredes, en perdones, entre sobrelecturas y anteojos, estoy dispuesta a saltar del pino si fuera gato, de mojarme si fuera pato y de volar si fuera caballo y es que cuando te das cuenta que las uñas crecen, las mentiras vuelan y los recuerdos quedan, debes agarrar tu moraleja y bucear a tu hermano perdido, acordarte de cuando se te cayo tu primer diente y dejarte caer en el cementerio del futuro, tener orgasmos de vida y precalentar para que no te de un calambre, porque tenemos que partir, salir, ir donde el esquizofrénico mismo nos lleve, ir con él, porque no hay mejor cosa que compartirlo, saltar del auto andando, del puente al agua algodón y dejarse llevar por las lagañas, las almohadas con olor, las olas en conchas, los oídos en corazones ajenos que no se nos hacen tan ajeno, el raspado del café y los calcetines con papas. Creo en la reencarnación de esperanzas, donde cuando alguien te las mata viene un dios nuevo vestido de tatuajes para hacerlas revivir, mucho más ganosas, mucho más melosas, mucho mar amor , mucho como yo, mucho como t-ú. Creo en la salida de la mariposa y la prendida de ampolleta que nos lleva a hacer lo que nos haga sentir pies en la arena,  la pinza y su pelo, la papa frita en el huevo, la felicidad más que nada. Yo voy yendo, voy llegando. Te mandé un mail. 

jueves, 14 de junio de 2012

HAPPY ENDINGS.



Y tal cosa no existe, según algunos. Y es que tan equivocados estaban cuando lo dijeron que me paré y me fui, desaparecí por la puerta de la cocina y tuve mi mini happy ending. 
Desaparece cuando alguien te diga que no existe el amor de cuentos, que las plantas no hablan, que mientras más te siguen en twitter más feliz eres, desaparece cuando no te sepan definir la palabra éxito, cuando te cuenten que prefieren la vida que quisieran tener a la amarían tener, desaparece de un día para otro si lo que más le importa al que está a tu lado es su peinado. Desaparece porque esos nisiquiera alcanzan para malos finales, nisiquiera los sentirás, será como haber perdido el tiempo buscando pepitas de oro en el Mapocho, será como ver la película "la historia sin fin" pero sin happy ending. 
Entiende que hay tantos happy ending por ahí, que a veces para tenerlo tienes que haber empezado mal, que para volver a ponerte zapatos tienes que acordarte donde los dejaste, que no es necesario dormirse en un cofre de cristal o pincharse el dedo para tener uno de éstos, más bien necesitas correr, pisar barro, emborracharte, llorar de risa, llorar de llorar, pintarte las uñas para sacar las garras, necesitas vivir, minutos, segundos, pelos, pestañas, rodillas, tiritones, fríos, sexos, necesitas tocar, olvidarte de tu pasaporte para que una mágica señora del registro civil te dé uno 24 horas antes de que salga tu avión, necesitas perder las llaves, comer sabiendo que te dolerá la guata y escribir estupideces para luego releerlas y reírte, necesitas buscar pequeños happy ending por si mueres antes del gran final, y es que no es necesario pensar tanto en lo feliz que serás si la felicidad te tira el pelo todo el tiempo, no es necesario contar tanto detrás del árbol sin salir a buscar. 
Ahí estan esos Happy endings que creemos no tener, porque nos cortaron la luz el fin de semana, porque nadie nos quiere todos nos odia, porque nos dejaron, porque los dejamos, porque el karma y esa onda, porque hace frío y con música nos ponemos nostálgicos, o simplemente porque nos queremos dar pena a nosotros mismos, sentirnos victimas de la vida y de mañanas heridas, porque pensamos que no lo merecemos y por qué a mi y por qué a mi!!! 
 Hay tanto happy ending por ahí dando vueltas esperando que lo agarres desprevenido y le quites el hipo de un susto, hay tanta gente que no cree ni en Dios pero cree en el happy ending y en que si no lo buscamos en un minuto, lo  buscaremos en una hora, en la risa de un amigo, en el beso de un mozuelo, en los números de teléfono, en las monedas encontradas en una chaqueta, en una chasquilla, en el final de un libro o en tu propia fucking vida. 
No te desanimes con la lluva, más bien dale una probadita que es bastante dulce, no te sumerjas en seres y comparte tu vida con la gente que de alguna forma u otra no le pone un fin al happy, porque nosotros no nos rendimos ahí..más bien buscamos el happy ending sin parar de correr, aunque los zapatos nos queden apretados. 
Busca tu happy ending, equivocate que eso te hará encontarlo más rápido, búscalo donde menos lo busques, encuéntralo donde nunca miraste, búscalo porque para eso vinimos, para que nos pisen en la fila y nos deje de doler después de un rato. Para reencontrarnos en el espejo de un bar, para que después de la muerte de los buenos nos levantemos, para saber reconocer los diamantes en bruto y a los brutos, para hacer lo que nos gusta, para encontrar lo que nos gusta, para gustarnos. Para ver ese gesto técnico que hacia con la mano y acordarte de que siempre fue tu happy ending y caer en cuenta de que el 
"si vuelve siempre fue tuyo"..es mentira, porque siempre fue tuyo pero tenias que ir a tocarle el timbre para que se acordara de que no puede odiarte.

jueves, 10 de mayo de 2012

Quinta carta: Dame el beso.



En lugares comunes o en un lugar donde siquiera hay marcas de suelas, siempre te puedes encontrar con un beso. 
Y sí que se ha escrito de los besos, de las bocas y de lo amores que viven pendientes de un beso, sí que se a escrito que solo por un beso o bésame mucho, y quizás cuantas bocas más han hablado de sus propios besos y de los besos que tomaron un taxi y no volvieron más. Estoy harta de las explicaciones biológicas y las ganas de prestarte muchos besos, no gano nada con usar la boca hablando cuando quiero darte besos, por eso escribo. 
podríamos hablar la tarde entera de los besos, en un lugar donde se den besos o en un metro, hablar del beso común, del beso mal usado, del engañoso y del eterno a las 12 del nuevo siglo. 
Los besos, los besos, en poema : dulces serpentinas en la cabeza cuando tu cuerpo está de cumpleaños o de luces tenues cuando el alcohol te pide que me des un beso, besos robados con ternura o con pasión, beso de doce años en el espejo y uno que otro en la mano.  
No me imagino la vida sin ese comer, donde es tan difícil encontrar una boca calzante, donde los ojos pueden ser los más guapos que viste o realmente estar atrapada por sus brazos pero cuando llega el beso el hombre de ensueño se vuelve de cera y su propio calor lo derrite. 
De vez en cuando te encontrarás con un beso donde viven verdades tan ciertas como querer irte directamente a su casa, habrán otros que te hablarán de lugares lejanos donde los implicados viven uno de esos romances playisticos, hay unos que se esconden tras vasos vacíos y que se han desecho de la timidez, esos que se dan sin preguntar pero se sabe que vienen, los con sacada de pelo de la cara, con tiritón de manos y pensamiento color papel. 
Hay besos que se van, que no volverán, hay besos que quieres echar, otros que si eran tuyos vuelven, otros que siendo tuyos se quedan en otras bocas por no derrochar saliva, otros que jamás serán tuyos y siempre desearás probar, besos largos con poco amor, besos con versos de amor entre medio, besos chicos con futuro de ser grandes, besos que se dan rápido por miedo a perderlos después, besos que tienen química hasta con la punta de tus pies, besos de maniquí con ojos abiertos que siempre son falsos, besos empinados, con los pies levantados o directamente en el cielo. 
hay Besos inventados para unirnos a otra persona como red social de labios compartidos, hay de esos besos con bigotes que pican o que se graban con pincel Dalí en mi boca cada vez que paso por tus lugares comunes. Besos que ya venia buscándote, besos intrigantes, besos a los que ya les saqué la etiqueta y no pienso devolver,  porque  son de mi talla, porque combinan con mis zapatos.

jueves, 3 de mayo de 2012

La cuarta carta: tienes permiso para llorar en la vía pública

La primera vez que se llora en vía pública es mucho menos vergonzosa que la última, porque en la última uno siempre dice ¿por qué estoy llorando denuevo en la calle? y que tanto!! como si la gente no llorara (eso pienso yo cuando lloro en la vía pública) es casi lo mismo que reírse muy fuerte o algo por el estilo.
En estos minutos escucho una canción que una amiga va a bailar en su matrimonio, me la imagino con su vestido lindo y su cara de nervios y se me pone la guata dura. Me gustaría que la vieras.
 ¿Cómo va todo por allá? ¿te cortaste el pelo? ¿o era solo por decirme algo divertido por teléfono?
Yo no le encuentro mucha gracia a las cosa que dejaste por acá, tiene olor a viejo pero me da pena lavarlas, porque en el cuellito tiene un pequeño rastro de ese perfume malo que en verdad no tiene nada de malo cuando no estás.
Como te contaba, ayer lloré en la vía pública y mucha gente me vio, recién ahora me acuerdo de sus caras, y es que iba con la cabeza levantada para que no se cayera la lágrima por la mejilla (cursilerías), pero se me aguó tanto la vista que no pude evitarlo, suerte que la bajé porque sino hubiera chocado con esos postes chiquititos que te pegan en los tobillos, esos que duelen. Igual no lloré por nada esencial  porque después me reí mucho cuando vi a un amigo que no veía hace mucho, me reí tanto que después me pregunte por qué había llorado y ahí me acordé que tengo un orgullo inmenso que siempre me hace llorar por cualquier cosa. Bueno de mi amigo que me hace reír te puedo contar que es de esas personas que cambian con el tiempo, el ahora es gay y eso si es cambiar de parecer, porque yo me acuerdo que antes no quería serlo, igual ahora es mucho más feliz, por eso me hace reír.
Los días han pasado un poco lentos y ya quiero que llegue la primavera, no porque sea mi cumpleaños, más bien porque para entonces ya no quedará nada en mi cerebro que no sean los buenos recuerdos del otoño, los llantos en la vía pública y las cosas que me pasen entremedio.
Trato de escribir pero me cuesta un poco, ya se me aguaron los ojos y no veo bien la pantalla, pero no es por pena es porque la canción que escucho esa de "Top gun", me da como ganas de ser la protagonista o vivir en la época o actuar con Tom Cruise que no me deja en paz!!
Creo que esta carta tiene mucho sabor a nada, pero si vieras mi cara te quedarías con mucho sabor a chocolate en la boca, pues aunque llore a veces, tengo un semblante dulce que estoy cultivando para el invierno, desllenando mi cuerpo de lágrimas para llenarlo de tantas cosa que quiero vivir! 
He pensado mucho en que llorar es bueno, llorar de felicida o de tristeza, pero que eso me quita fans, ser llorona digo, y no es malo tener fans pero ¿sabes? saque una buena conclusion en la mañana y te la voy a contar "mientras más fans tienes, más realidades pierdes" si no tienes la cabeza para verlo como lo que son, fansss. Igual a mi me gusta ser tu fan ¿y a ti?

Responde pronto porque me dan ganas de lágrimiar!


lunes, 23 de abril de 2012

Tercera carta: pellízcame si estoy en un bar.


Y yo que pensaba que no podría escribirte esta carta, aquí estoy dándole al teclado con ansiedades por recién empezarla. En mi casa no hay té y aunque el negicito quede en la esquina no logro parame de esta silla, tengo frío o angustia que es lo mismo. 
Ya me pensaba yo que el verte seria de esos juegos de 12 años llenos de ojos y pelos que se mueven, ya me diría yo que el no verte en tanto tiempo le haría respiración artificial a las hormigas de mi guata. 
Y es que este tiempo no he estado bien, te puedo contar que me molesta una piedra en el zapato o me queda muy apretado el moño, por no contarte que fracasé con un amor flechazo, y que mierda es el fracaso. Pues si bien dejé de pensar en él cuando el yoyoyoyo se olvido de mi, tú sabes que no me gusta fracasar y menos cuando se trata de amores. Que ganas de contarte todo eso cuando tus pestañas me sonaron como música en el bar, pero nada de ponerse trágica en un bar. Que ganas de que las mesas estuvieran desocupadas para poder mirarte mejor y es que soy tan chica que hasta las cabezas sentadas me ganan.                                                                                                                                             Estábamos ahí, tú hablando fuerte y yo más, bailando como si un terremoto nos esperara afuera, chocando con gente de la que me acordaba en la mañana y prometiendo el cielo, el mar y la vida que nos volveríamos a ver entre gritos de cantinero, siempre con una sonrisa , porque sino vales menos que el olor a cigarro con el que sales. 
No nos veíamos desde el día en que te dije que quizás no me gustabas, no te veía desde el día del eclipse donde quería darte tantos besos como cachetazos. Ahí estaba el bar de luces rojas, la música media roja y mis cachetes que hacían bastante juego, y es que los bares son tan crueles a veces, tanto como para separarnos bajo luces rojas y tragos negros. 
Tú bailabas al son de tu cigarro clavado en la mano y se notaba que no te habías mirado al espejo un solo segundo antes de salir, eso me gusta de ti, tus rulos desordenados, la camisa de pescaditos y ese cinturón que creo jamás salió de tu cintiura. No te veía hace tiempo y ahora te veía tanto que me encandilaba, me encandilaba tanto que te confundía con el amanecer, el mismo que se asomó haciendo que la gente escapara de la noche para volver a la vida sin fiesta. La gente salía, ya no te veía, eso me mató. Como fantasma no me dejaste opción más que salir chancletiando con mis tacos para preguntarte por qué te ibas sin despedirte y quizas algo más que no quiero recordar. 
No me iba, me dijiste, te estaba esperando.

De pronto desperté, tú estaba en el baño y el sueño del bar se volvía a repetir. Te lo conté y me pusiste la cara de ojos caídos y la vocecita que dice ¿Por qué siempre sueñas tantas cosas? yo no sueño nunca. Ven a dormir negri…dije que en un ratito, que tenia que prepararme un té y escribirte una carta.

martes, 17 de abril de 2012

Segunda carta: La carta que te escribí cuando te fuiste en la mañana



No se trataba de cumplir un tiempo determinado frete a tus ojos y darse cuenta si eras o no, eso no me importaba si mientras te miraba de ojos cerrados, me podía dar cuenta que tu inmovilidad me aseguraba unos minutos más a tu lado. Yo no paraba de imaginarme como sería tu cara al despertar, si la vergüenza te haría esconder la esencia debajo de la almohada o el mundo te haría escapar por la ventana sin decir adiós (igual son imágenes divertidas en mi cabeza). 
Te analicé bastante rato como para notar que roncas un poco cuando duermes de lado y no te sirve de mucho el peinado por la noche, que tus calzoncillos son horribles pero de película y que de repente si no estuvieras aquí, el sol no se hubiera demorado tanto en salir. 
Ya a la hora que yo no puedo dormir, te desperté sin querer queriendo, tus besos tenían sobre valorado al  cigarro y tus ojos comían las paredes de pudor, no de pudor tan malo esos sí, porque tus cariños de pelo me lo dijeron antes de que te asaltara con la pregunta. En esos minutos solo supe que te pasaba lo mismo que a mí, tenías ganas de salir de la situación, de salir por la puerta y pensar en que ahora ya nada sería igual, las mismas que tenía yo de que te fueras para poder verte otro día más arreglada y con más páginas que escribir sobre las sillas del recuerdo. 
Yo no sé qué pasa detrás de mi puerta ahora y no me importa, porque no creo en la felicidad eterna, solo en los aires con olor a vainilla que duran lo que tiene que durar. 
Ojalá que cuando leas esta carta el recuerdo de ese día sea  distinto al mío, porque así tendremos dos historias que contar, quizás alguna más sexy y otra más romántica.

miércoles, 11 de abril de 2012

La carta que te escribí después del matrimonio de mi ex.



Fue en ese matrimonio donde yo te dije que me gustaba ser tu amiga, que dejaste de ser mi amigo. No me acuerdo bien si eran los zapatos o mis ovarios los que me dolían de forma razonable, pero sí me acuerdo que tu bigote me daba cosquillas sin tocarlos. No se si supe desde un principio que terminaríamos tomando mucho consomé y que cuando sonara la canción que me gusta estarías solo en un rincón, yo te buscaba lo admito. Los velos de la novia no se comparaban con el rococó de tus zapatos puntiagudos y tu caminar al calse del pantalón, yo sé que algo volaban a tu alrededor pero no recuerdo bien si era azul o rojo. Pasaban las horas del meloso momento y no podía mirar como los novios de torta bailaban el vals,  sin saber si te sonreías o te daba lo mismo. Te busqué con la vista y sonreías con vergüenza y ternura juntas, lo supe porque es la misma cara de "ternuvergüeanza" que nunca olvido. 
Cuando nos chocamos en la barra supe que no bailaríamos y me dio pena, y es que a todos se les ocurre invitar con pareja cuando los matrimonios son una de las oportunidades más visibles de encontrar el destellito, pues andamos pasados a espíritu santo y flores de noche. 
Mucho canapé y  pisco sour me hicieron pensar que nos volveríamos a ver en otro matricidio.