miércoles, 25 de agosto de 2010

Mineros, siendo topos

33 hombrones, de un coraje extremo y manos aún sucias. De oscuros amaneceres y oscuros atardeceres, de ojos pálidos y de comidas en frascos. Esos hombres que no conozco pero que se han vuelto parte de mis pensamientos y mis horas. Me pongo a caminar más menos 7 cuadras y miro lo que recorrí, para saber y calcular cuan profundo se puede llegar! Ahí están los mineros, en las profundidades de la tierra y en lo más profundo de sus almas también, reconociendo sus vidas y con tanto tiempo para pensar quizás que hasta pueden ver sus almas. Una incertidumbre los embarga y los cohíbe, pero sus voces que salen desde dentro del mundo son gritos de esperanza y fortaleza.
Este es un homenajes a esos hombres de hierro y esas familias que esperarán a los mineros topos por 4 mese, un homenaje a esos que construirán un hogar bajo tierra y que soportarán las penas de las penas esperando volver a nacer, siempre teniendo el corazón arriba, donde está el SOL.

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